Entrar en cualquiera de los supermercados de las cadenas y enfrentarse a ese derroche de iluminación y de inmediato ser atacado por esa estridencia, ya de la voz que vomita ofertas  martillándote los sesos o con la estridencia de esa música de burdel que no deja pensar, más ese ruido del murmullo infernal que no sabemos cuantos decibeles carga.
La novedad por ese derroche de “progreso” ya se está disolviendo en la desesperanza de centenares por no decir de miles de consumidores que ingresan a los “dos diferentes” supermercados, ya no en busca de esa novedad de encontrarse con algo agradablemente distinto, sino enfrentando la angustia torturante al comprobar como suben los precios.
 “Y Suben los precios sin ningún tapujo, desvergonzadamente; y te gritan en el oído “Los precios siempre más bajos…” o “coma lo mejor por menos dinero…” “No tenemos competencia”.  Es verdad que para quienes tienen un ingreso “reguleque” como la ministra o, “una dieta a cuatro años…” como los honorables, este asunto puede que no tenga importancia.
“Pero estas líneas, están dirigidas en defensa de los que realmente están siendo estafados, esos más humildes, los desprotegidos, los vulnerables, o como acostumbran a decirle en los discursos al que está “cagado”, ése que cada mes ve como sus ingresos se van reduciendo en relación con las alzas.
A la redacción nos llegan muchas notas haciendo presente decenas de detalles, desde: que las naranjas salen pasmadas.
“Que dentro de las mayas siempre hay algo descompuesto.
“Que la fruta es chanchera.
“Que las paltas a $ 2.900 el kilo., que los tomates transgénicos los venden como que fueran de quinta.  Sabemos que en invierno esto sube, pero a ¿Cuánto?
“Que el pan sale casi a un punto de crudo para que pese más y ya cobran más de dos dólares el kilo.
“Que los precios de las estanterías no coinciden al momento de pagar; los precios siempre resultan contra el bolsillo del cliente; por eso no le pierda el ojo a la máquina registradora.
“Que son muchos los artículos que no tienen sus precios a la vista.
“Que un día vas por un producto y al día siguiente ya no existe.
“Que los productos transgénicos no tienen rótulo.
“Que un día las cosas tienen un precio y al día siguiente cuesta mucho más.
“Que ese pícaro pesito del vuelto que se limosnea, y que muchas veces las cajeras tienen  que responder con sus recursos, sigue  ayudando a mejorar las utilidades de  estas cadenas; ya que el 50% de lo que reciben estos “frescolines” lo descuentan de los impuestos con el certificado de donación que les entrega la institución beneficiada…, se comenta que un peso más otro peso…, suman millones de dólares al año. Un 50% de la que les corresponde pagar de acuerdo a las utilidades. La senadora Allende hizo una denuncia pública sobre el tema, pero como siempre los medios nada dijeron por temor a que les quiten la cartera publicitaria. Es el mismo caso de las telefónicas y las farmacias, las Isapres, el manejo de los créditos de consumo, y sólo Dios sabe que más.
“Que se debe considerar que estas empresas no dejan circulante en la región, lo que está limitando la actividad comercial del resto del comercio regional, y que con ese proceder están ofendiendo al empresario honesto y abusando de la buena fe de los consumidores.   
“Ahora, cuando se comparan los precios con el centro del país, realmente los magallánicos salimos perdiendo como en la guerra. La opinión generalizada es que simplemente a vista y paciencia, nos estás esquilando.
“Y le echan la culpa al flete. Todos los magallánicos sabemos el precio del flete. ¿Cuánto cuesta un kilo de sal en el norte? ¿Cuánto cuesta el kilo de sal en Magallanes? Compare la diferencia y saque relación: Un Kilo es un Kilo.
“Es tiempo de advertir respetuosamente a estas cadenas comerciales de que “paren el hueveo*”.  Con los magallánicos no se juega. Los magallánicos tenemos un límite”. 
Teniendo en cuenta esta situación, la Dirección del Fortín del Estrecho hace presente no temiendo a la regla que dice que “la verdad tiene su precio,”… siempre estaremos dispuestos a pagar su costo, si es en bien de Magallanes.
NO basta con tirar pedazos de manzana a una autoridad, patearle el perro al carabinero, rayar muros ajenos y esconder la mano: eso es cobardía. Si protesta hágalo con dignidad… La verdad sin rostro no existe.
Con esta nota damos por publicadas todas las cartas que nos han llegado con el mismo tenor.
Repetimos: prefiera el comercio regional, regionalista… Compre directamente al magallánico… Es el primer paso para lograr autonomía…
Próximamente publicaremos con colaboración de  muchos lectores, un suplemento con todos los precios de todos los productos en relación con Santiago… A ver si coincide con la teoría del GAS.
*hueveo, sinónimo de burla: autorizado por la Real Academia de la Lengua         

Antonio S. Deza González, Director

El Fortn del Estrecho