EL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN

Testigos de Cristo
5 30.- No puedo yo hacer nada por mi mismo; según oigo así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre. 31.- Si yo soy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio no es verdadero. 32.- Otro es el que da testimonio acerca de mí, y sé que el testimonio que da de mí es verdadero. 33.- Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, el dio testimonio de la verdad. 34.- Pero yo no recibo testimonio de hombre alguno; mas digo esto, para que vosotros seáis salvos. 35.- El era antorcha que ardía y alumbraba; y vosotros quisisteis regocijaros por un tiempo en su luz. 36.- Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan; porque las obras que el Padre me dio para que cumpliese, las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí, que el Padre me ha enviado. 37.- También el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Nunca habéis oído su voz, no habéis visto su aspecto, 38.- ni tenéis su palabra morando entre vosotros; porque a quien él envió, vosotros no creéis. 39.- Escudriñad las escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis vida eterna; y ellas son las que mas dan testimonio de mí; 40.- y no queréis venir a mí para que tengáis vida. 41.- Gloria de los hombres no recibo. 42.- Mas yo os conozco, que no tenéis amor de Dios en vosotros. 43.- Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibís; si otro viniere en su propio nombre, a ése recibiréis. 44.- ¿Cómo podéis vosotros creer, pues recibís gloria los unos de los otros, y no buscáis la gloria que viene del Dios único? 45.- No penséis que yo voy a acusaros delante del Padre; hay quien os acusa, Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. 46.- Porque si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. 47.- Pero si no creéis a sus escritos, ¿cómo creeréis a mis palabras?

Alimentación de los cinco mil
(Mt. 14. 13-21; Mr. 6. 30-44; Lc. 9. 10-17)
Después de esto, Jesús fue al otro lado del mar de Galilea, el de Tiberias. 2.- Y le seguía gran multitud, porque veían las señales que hacía en los enfermos. 3.- Entonces subió Jesús a un monte, y se sentó allí con sus discípulos. 4.- Y estaba cerca la pascua, la fiesta de los judíos. 5.- Cuando alzó Jesús los ojos, y vio que había venido a él gran multitud, dijo a Felipe: ¿De dónde compraremos pan para que coman éstos? 6.- Pero esto decía para probarle; porque él sabía lo que había que hacer. 7.- Felipe le respondió: Doscientos denarios de pan bastarían para que cada uno de ellos tomase un poco. 8.- Uno de sus discípulos, Andrés, hermano de Simón Pedro, le dijo: 9.- Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? 10.- Entonces Jesús dijo: Haced recostar a la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. 11.- Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. 12.- Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. 13.- Recogieron pues, y llenaron doce cestas de pedazos que de los cinco mil panes de cebada sobraron a los que habían comido. 14.- Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo. 15.- Pero entendiendo Jesús que iban a venir para apoderarse de él y hacerle rey, volvió a retirarse al monte él solo.

Jesús anda sobre el mar
(Mt. 14. 22-27; Mr. 6. 45-52)
16.- Al anochecer, descendieron sus discípulos al mar, 17.- y entrando en una barca, iban cruzando en el mar hacia Capernaum. Estaba ya oscuro, y Jesús no había venido a ellos. 18.- Y se levantaba el mar con un gran viento que soplaba. 19.- Cuando habían remado como veinticinco o treinta estadios, vieron a Jesús que andaba sobre el mar y se acercaba a la barca; y tuvieron miedo. 20.- Mas él les dijo: Yo soy; no temáis. 21.- Ellos entonces con gusto le recibieron en la barca, la cual llegó en seguida a la tierra don iban.

La gente busca a Jesús
22.- El día siguiente, la gente que estaba al otro lado del mar vio que no había habido allí más que una sola barca, y que Jesús no había entrado en ella con sus discípulos, sino que éstos se habían ido solos. 23.- Pero otras barcas habían arribado de Tiberias junto al lugar donde habían comido el pan después de haber dado gracias el Señor. 24.- Cuando vio, pues, la gente que Jesús no estaba allí, ni sus discípulos, entraron en las barcas y fueron a capernaum, buscando a Jesús.

El Fortn del Estrecho

Acerca del autor

EL SANTO EVANGELIO SEGÚN SAN JUAN

Incredulidad de los hermanos de Jesús
7 Después de estas cosas, andaba Jesús en Galilea; pues no quería andar en Judea, porque los judíos, procuraban matarle. 2.- Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los tabernáculos, 3.- y le dijeron sus hermanos: Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces. 4.- Porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstale al mundo. 5.- Porque ni aun sus hermanos creían en él. 6.- Entonces Jesús les dijo: Mi tiempo aún no ha llegado, mas vuestro tiempo siempre está presto. 7.- No puede el mundo aborreceros a vosotros; mas a mí me aborrece, porque yo testifico en él, que sus obras son malas. 8.- Subid vosotros a la fiesta; yo no subo todavía a esa fiesta, porque mi tiempo aún no se ha cumplido. 9.- Y habiéndoles dicho esto, se quedó en Galilea.

Jesús en la fiesta de los tabernáculos
10.- Pero después que sus hermanos habían subido, entonces él también subió a la fiesta, no abiertamente, sino como en secreto. 11.- Y le buscaban los judíos en la fiesta, y decían: ¿Dónde está aquél? 12.- Y habían gran murmullo acerca de él entre la multitud, pues unos decían: Es bueno; pero otros decían: No, sino que engaña al pueblo. 13.- Pero ninguno hablaba abiertamente de él, por miedo a los judíos. 14.- Mas a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo, y enseñaba. 15.- Y se maravillaban los judíos, diciendo: ¿Cómo sabe éste letras sin haber estudiado? 16.- Jesús les respondió y dijo: Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió. 17.- El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo hablo por mi propia cuenta. 18.- El que habla por su propia cuenta, su propia gloria busca; pero el que busca la gloria del que le envió, este es verdadero, y no hay en él injusticia. 19.- ¿No os dio Moisés la ley, y ninguno de vosotros cumple la ley? ¿Por qué procuráis matarme? 20.- Respondió la multitud y dijo: Demonios tienes; ¿quién procura matarte? 21.- Jesús respondió y les dijo: Una obra hice y todos os maravilláis. 22.- Por cierto, Moisés os dio la circuncisión (no porque sea de Moisés, sino de los padres); y en el día de reposo circuncidáis al hombre. 23.- Si recibe el hombre la circuncisión en el día de reposo, para que la ley de Moisés no se quebrantada, ¿os enojáis conmigo porque en el día de reposo sané completamente a un hombre?  24.- No juzguéis según las apariencias, sino juzgad con justo juicio.

¿Es éste el Cristo?
25.- Decían entonces unos en Jerusalén: ¿No es éste a quien buscan para matarle? 26.- Pues mirad, habla públicamente, y no le dicen nada. ¿Habrán reconocido en verdad  los gobernantes que éste el Cristo? 27.- Pero éste, sabemos de dónde es; mas cuando venga el Cristo, nadie sabrá de dónde sea. 28.- Jesús entonces, enseñando en el templo, alzó la voz y dijo: A mí me conocéis, y sabéis de dónde soy; y no he venido de mí mismo, porque el que me envió es el verdadero, a quien vosotros no conocéis. 29.- Pero yo le conozco, porque de él procedo, y él me envió. 30.- Entones procuraban prenderle; pero ninguno le echó mano, porque aún no había llegado su hora. 31.- Y muchos de la multitud creyeron en él, y decía: El Cristo, cuando venga, ¿hará más señales que éste hace?

Los fariseos envían alguaciles para prender a Jesús
32.- Los fariseos oyeron a la gente que murmuraba de él estas cosas; y los principales sacerdotes y los fariseos enviaron alguaciles para que le prendiesen. 33.- Entonces Jesús dijo: Todavía un poco de tiempo estaré con vosotros, e iré al que me envió. 34.- Me buscaréis y no me hallaréis; y a donde yo  estaré, vosotros no podréis venir. 35.- Entonces los judíos dijeron entre sí: ¿A dónde se irá éste que no le hallemos? ¿Se irá a los dispersos entre los griegos y  enseñará a los griegos? 36.- ¿Qué significa esto que dijo: Me buscaréis, y no me hallaréis; y a donde yo estaré, vosotros no podréis venir?

Ríos de agua viva
37.- En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. 38.- El que cree en mí como dice la Escritura, en su interior correrán ríos de agua viva. 39.- Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.    

El Fortn del Estrecho

Acerca del autor