La dolorosa novelesca vida real de Alfredo Gómez Morel. Su madre “trabajadora sexual”(prostituta en esa época), lo abandonó a los tres meses en la puerta de un convento; una señora lo recoge y se hace cargo de él hasta que cumplió dos años, edad en que es internado en una casa de huérfanos; a los 7 años se fugó para volver donde la mujer que lo había recogido. Pero, al cumplir 11 años, aparece su verdadera madre que lo lleva a Santiago. Un corto periodo asiste a la Gratitud Nacional, de donde fue expulsado y esa consecuencia lo lleva a sus primeros contactos con los pelusas que vivían bajos los puentes del Río Mapocho, ese fue su inicio en la actividad delictual; del río hasta los 19 recorrió los reformatorios ex SENAME con los mismos vicios heredados, y las diferentes cárceles. Lanza internacional, matón, mercenario y traficante de armas y cocaína, recorrió el Perú, Venezuela y Cuba, Centroamérica, México y Colombia, donde decidió vivir entre 1939 y 1948. En Argentina fue guarda espaldas de Juan Domingo Perón. En esos tiempos el “choro” tenía palabra y la respetaba; hoy nuestra sociedad soporta una bandada de cogoteros, delincuencia “innoble”. Pasaron esos días en que el delincuente que usaba la violencia contra el gil, era odiado por sus pares.
Entre todos estos afanes corría en su sangre la inquietud literaria…
Esta es la obra que nos ha dejado para poder ver el pasado en primera persona desde otra perspectiva de la vida, y así analizar las indiferencias que los sistemas políticos han tenido con la base social causándole una pobreza dolorosa. Con esta histórica política de desprecio y despotismo de la oligarquía contra la base social, sumado al abuso de niños por miembros de la iglesia y degenerados de esa alcurnia, más la violencia policiaca, ha lleva a los niveles de delincuencia y corrupción que hoy pueden comprobarse a diario.
Esta obra fue escrita durante el cumplimiento de una pena de tres años en la cárcel de Valparaíso. Es una narrativa considerada de las más duras; la filosofía de la miseria. Todo partió como iniciativa para una terapia de rehabilitación. Esa Miseria que todos los políticos usan durante sus campañas, como tapón del discurso.
Esa es la razón por la que decidimos desenterrarla de los archivos e invitar así a las autoridades a realizar un proyecto literario con los reclusos condenados que de frente a la sociedad mostrando su rostro, narren las razones por las que han tomado esa senda errada… Bien podría financiarse con esos dineros destinados a los fondos de medios. Magallanes podría dar el punto de partida, ahora que tenemos Gobernador propio.

El Fort�n del Estrecho