LEÍMOS PARA USTED

EN ESPERA DE QUE EN CHILE SE ELIMINE EL IMPUESTO AL LIBRO.

Chi, Chi, Chi…, Le, Le, Le…, Chile lee

ESTE ES EL RESULTADO DE LA MANIOBRA…

Adegón

Sistemáticamente se ha logrado destruir el deseo de conocer leyendo las aristas de la verdad de esa “milanesa”. Y no porque el chileno común lo deseara… He aquí el contenido de “la milanesa”.
La libertad de comercio favorece la importación de libros no importando qué: amparados en el derecho de la libertad casi sin requisitos de aduana, lo mismo que pasa con esos juguetes con contaminantes tóxicos, los plagios, las adulteraciones… ingresan al país y cuando están en la cuneta parecen los fiscalizadores, haciendo noticia que más parece promoción por el bajo precio de los asuntos.
La libertad de vender a cualquier precio, siempre y cuando se facture con impuesto, metiendo en el mismo saco cultura, ciencia, farándulas, vicios, y brujerías. Y muchas publicaciones que países con controles éticos prohíben el ingreso, aquí circulan libremente haciendo el daño a nuestra cultura.
Los editores de productos nacionales, parten con la desventaja de un 19 % en contra en la importación del papel blanco para obra. Impuesto que se recarga en cada paso de la producción literaria que al final lo paga el lector.
El impuesto al libro, siempre ha sido tapón de discurso electorero, y cualquiera que sea el color del gobierno, todos adoptan la misma política. El Lobby es fuerte. Más de una nación, protege su producción editorial concediendo cambios especiales para la importación de papel blanco para obra, garantías para exportar, beneficios tributarios y/o grabando con impuesto los productos que ingresan del extranjero, y liberándoles del impuesto para que impriman en su país.
No se trata de impedir la libertad de circulación. Lo único que se pretende es que los gobernantes entiendan que la industria gráfica debe como otras industrias ser protegida en beneficio de la mano de obra nacional, justo en estos días que se habla de aumentar la fuerza laboral, para reducir la cesantía (tema que es otro tapón de discurso electorero). Sabido es que una cifra controlada de cesantía mantiene a “raya” el valor de los salarios. ¿Por qué en los tratados de libre comercio, no se respetó nuestra mano de obra? Esta a la vista el resultado…, de ese descriterio.
El libro de ciencia, tecnología y cultura sea de donde sea, no deben pagar tributo, (pero ya vienen liberados del tributo del país de origen). Igual beneficio debiera tener la producción nacional. Las autoediciones son un caso especial y debieran tener el descuento del impuesto IVA al papel y al costo de producción. En estos días electoreros se habla de rebajarle el impuesto a las grandes empresas, pero cuando se habla del impuesto al libro hacen mutis por el foro.
El impuesto al libro, es la más cruel maniobra para impedir que quienes menos recursos tienen puedan tener acceso a la cultura a menos costo: un libro normalmente cuesta en Chile hasta dos días de salario mínimo…, los de alto valor son inalcanzables incluso para las bibliotecas.

El Fortn del Estrecho